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Cuando las arañas tejen juntas pueden atar un león

CUANDO LAS ARAÑAS TEJEN JUNTAS PUEDEN ATAR A UN LEÓN

El secreto de los equipos de más éxito del mundo

DANIEL COYLE

CONECTA. ABRIL 2018

Este libro que utiliza un proverbio etíope para su título supone una gran aportación a la gestión de equipos por fijarse en los pequeños actos que configuran una buena cultura de equipo. Frente a los libros que dan grandes consejos, este se centra en aquellas medidas especificas que generan una buena cultura de equipo. El autor Daniel Coyle ya aportó otro gran libro con su obra de “El pequeño libro del talento” (2013), y hay que destacar su minuciosa selección de casos muy ilustrativo donde destacan las características de una cultura de equipo de éxito. La cultura de equipo es una de las mayores fuerzas que existen. Pero esta cultura nace de un conjunto especifico de habilidades que sintetiza en tres grupos.

Análisis de la obra y del autor

  • Habilidad para generar seguridad: Pertenencia
  • Habilidad para compartir la vulnerabilidad: cooperación con confianza
  • Habilidad para definir el propósito: Objetivos y valores comunes

Con una prepectiva neuropsicológica nos presenta como se configura en el cerebro las habilidades para generar el equipo. Lo importante no es la inteligencia de los miembros, ni el valor del líder ni la diversidad de los miembros, sino esas pequeñas conductas que generan pertenencia, confianza y objetivos comunes. Gran libro para hacer equipo y no para saber teóricamente que es un equipo. Para vivirlo y no narrarlo.

Resumen de la obra

El libro se nuclea en estas tres habilidades haciendo un recorrido que consta en descubrir las habilidades, como se plantea en el equipo y en el líder, y finalmente, una serie de propuestas prácticas para aplicar estas habilidades.

La primera habilidad: Labrar la seguridad. Y nos explica que labrar la seguridad se basa en trabajar aquellos detalles de interacción que fomenta los indicadores de pertenencia. Estos detalles: proximidad física, contacto visual, contacto físico, constantes diálogos breves, mezcla de diálogos (todos hablan con todos), pocas interrupciones, multitud de preguntas, escucha detenida, humor y detalles amables, son lo que genera la química de la pertenencia. La pertenencia tiene tres características humanas

  • Energía: Intercambio intenso
  • Individualización: Hacer sentir a la persona que es única
  • Orientación futura: Que la relación tiene futuro

Por lo tanto, son tres preguntas las que sirven para reconocer el nivel de pertenencia

  • ¿Estamos conectados?
  • ¿Tenemos un futuro en común?
  • ¿Estamos seguros?

Los principales consejos para obtener pertenencia son:

  • Manifiesta la escucha: Estar atento y evitar interrupciones
  • Expresa la falibilidad del líder: Aceptar el error del líder
  • Abrazar al mensajero: No solo no matarlo sino apreciarlo
  • Prever las conexiones futuras: Establecer conexiones con el futuro
  • Dar las gracias sin descanso
  • Ser escrupuloso en los procesos de selección para ser miembro del equipo.
  • Retirar las manzanas podridas
  • Crear espacios seguros que faciliten las colisiones
  • Dale voz a todo el mundo
  • Recoger la porquería: Forma sencilla de servir al grupo
  • Aprovecha los momentos umbral
  • Huir de las evaluaciones emparedadas: positivo/negativo/positivo
  • Diviértete: Risas como señal de seguridad y conexión.

Tras la pertenencia hay que pasar a la segunda habilidad: Compartir la vulnerabilidad. Si queremos que un equipo coopere entre si debemos fomentar los intercambios de vulnerabilidad grupal. Requiere tiempo y tenacidad y debe seguirse un plan con estos pasos:

  • Cerciorarse que el líder sea vulnerable y habitualmente está incentivando la cooperación en grupo.
  • Insiste en las expectativas de cooperación. Hay que pedir ayuda.
  • Comunicar en privado los aspectos negativos: cara a cara.
  • Analizar dos momentos claves: la primera vulnerabilidad y el primer desacuerdo.
  • Escuchar creando momentos de descubrimiento mutuo.
  • Resistirse a interrumpir para quedar como el que más sabes.
  • Recurrir a prácticas que promueven la franqueza.
  • Evitar la honestidad brutal: los “autenticidias”.
  • Aceptar la incomodidad: El dolor emocional y la sensación de incompetencia.
  • Alinear el lenguaje con la acción.
  • Levantar un muro entre la critica del desempeño y el desarrollo profesional.
  • Recurrir a la orientación relámpago: Alguien te ayuda en las siguientes horas.
  • Hacer que el líder desaparezca de vez en cuando.

Y por último, la tercera habilidad: Definir un propósito. Siguiendo al gran psicólogo Rosenthal sobre la relación de un maestro y los alumnos, se demuestra que la calidez, la contribución, la oportunidad de respuesta (preguntas) y la evaluación comentada principalmente en el error genera un mejor propósito. Y para conseguirlo

  • Poner nombres a las prioridades y clasificarlas: Tener un objetivo
  • Ser muy claro en las prioridades: Escritas por doquier
  • Determinar objetivos de excelencia (ser expertos) y los objetivos de creatividad (ser innovador)
  • Utilizar lemas: Lenguajes internos con verbos de acción
  • Determinar que es lo que de verdad importa: Contar el propósito.
  • Emplear símbolos: Que representa el proyecto y la identidad
  • Centrar los comportamientos en medidas. Baremos de expectativas.

Ideas fuerzas

Hay una idea nuclear que la cultura de éxito de grupo y de empresas se basa en pequeñas acciones que nos sirve para generar seguridad (pertenencia), compartir vulnerabilidad (cooperación que genera confianza) y definir el propósito (compartir objetivos). Ser un miembro orgulloso, necesitar de los demás y tener un objetivo común son los tres rasgos que configuran un equipo de éxito.

Ideas fuerzas son:

  • Pertenecer a un equipo implica pasárselo bien, en continua colisión entre las personas que son miembros, y sentirse valorado como persona y, por último, tener una relación de futuro.
  • Conseguir la cooperación y la confianza al compartir la vulnerabilidad de todos los miembros incluso del líder. Cooperar implica ser franco (no brutal) y aceptar que el día a día generará situaciones inadecuadas personalmente que hay que sacrificar para el bien común.
  • Tener definido un propósito: Escrito y claro donde enclavar la excelencia y la creatividad. Que a través de símbolos y signos nos permite fijar el propósito para todo el equipo.

Estas tres ideas fuerzas configuran la cultura de éxito

 

Utilidades para el directivo

El directivo puede sacar cinco enseñanzas de este libro

  • Que un líder empieza demostrando su falibilidad en su actuación. Aceptar el error.
  • Que un líder comparte su propia vulnerabilidad como un miembro más del equipo
  • Que el líder crea momentos de intercambios francos y aceptar las incomodidades emocionales y se crece frente a los conflictos.
  • Que un líder diferencia las acciones en equipo y las acciones individuales para generar un equipo de éxito.
  • Que un líder se debe divertir y pasárselo bien porque sino no genera el día a día adecuado de futuro

Utilidades para el coach

Un coach puede utilizar mucho este libro para el coaching grupal poniendo foco en:

  • Los pequeños detalles de la gestión diaria de un equipo es fundamental para sentirse miembro de dicho equipo.
  • El espacio y el tiempo configuran las oportunidades de intercambio entre los miembros y por tanto, mejoran la pertenencia.
  • La cooperación necesita de tener momentos de necesidad de la intervención de los miembros, sabiendo que todos somos vulnerables para aceptar que necesitamos dar y recibir confianza.
  • La confianza se genera desde la cooperación, y esta comienza cuando los miembros aceptan la vulnerabilidad de todos y empezando con la propia del líder.
  • El propósito debe ser escrito, simbolizando e interiorizado como un objetivo común no dicho sino compartido.
  • Los objetivos de todo propósito deben centrarse en registros de excelencia (expertos) y de creatividad (innovación)

Conclusiones

La importancia de la gestión del clima de un equipo para tener una cultura de éxito, y por tanto, la importancia de hacer equipo más allá de querer ser un equipo. Hacer supone centrarse en acciones pequeñas, que en este libro podemos observar para conseguir una cultura que comparte todas las empresas con éxito. La generación de acciones para manifestar pertenencia, cooperación y tener un propósito es fundamental para tener una cultura de éxito.

La cultura viene del latín “cultus”, que significa cultivar y por tanto no se impone sino se hace a través de las conductas diarias. No se puede importar, instalar, educar, infundir, implantar sino solamente se debe hacer en las acciones del líder y de los miembros del equipo. Tener una cultura de éxito en un equipo se basa en personas vulnerables que aceptan la confianza como el elixir que genera su propósito. Y si no que se lo digan…………. a cualquier equipo deportivo.

 

Javier Cantera,

Presidente de Grupo Blc y Fundación Personas y Empresas

@canteraleonardo

 

 

 

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