¿Cómo ganar una carrera de obstáculos?

deporteEs difícil pensar que un atleta puede ganar una carrera sin una actitud positiva ya que sólo desde la misma podrá enfrentarse con garantías a las numerosas dificultades que habrá de superar.

Deberá salvar obstáculos, acompasar su ritmo a la distancia y al de los rivales, superar el cansancio, también sus propias dudas hacia sí mismo; aspectos, todos ellos que le exigirán el máximo rendimiento para ser mejor que los demás.

Este artículo trata de esto, de la importancia de la actitud positiva. Y de lo conveniente y necesaria que es para una persona que desea culminar con éxito su transición de carrera profesional. Todos hemos tenido ganas de tirar la toalla alguna vez, pero precisamente no haberla tirado es lo que nos ha hecho más fuertes ya que además de permitirnos alcanzar aquel objetivo difícil que se complicaba, nos ha dado más recursos para enfrentarnos a las vicisitudes del futuro. Siempre se dijo, lo que no mata, engorda. Estas situaciones del pasado bien pueden ser utilizadas pues, como guía de actuación para aplicar a las dificultades del presente. Es como si el atleta del ejemplo perdiera esa carrera, pero la experiencia y entrenamiento empleado en la misma, sirviera para preparar y afrontar las siguientes con mayores posibilidades de vencer.

En las sesiones que dan contenido a los programas de transición de carrera que gestionamos en Reskilling, es habitual que utilicemos la metáfora de la carrera de obstáculos para describir cómo una persona ha de enfrentarse a la búsqueda de un proyecto profesional. De ahí este símil.

Parece claro que un atleta debe tener; constancia, confianza en sí mismo, afán de superación y por encima de todo, una actitud positiva que refuerce su propio rendimiento y le aproxime a su objetivo, la meta. Así como saltar todas las vallas del recorrido, o sea, superar los obstáculos. Si de actitud vamos a hablar, definámosla primero.

¿Qué entendemos por actitud?

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en la tercera acepción de esta palabra; es la disposición de ánimo manifestada de algún modo.

En cierta forma la actitud es como un traje ya que nos la ponemos cada día. Tú decides cuál ponerte. Esa decisión determina la actitud que vas a tener ante las diferentes situaciones que vas a encontrar.

Desde una perspectiva psicológica y con el fin de precisar el término, añadiríamos a esta definición que es un estado de disposición mental que orienta y dirige la respuesta de la persona hacia los acontecimientos. Y por tanto influye en los mismos.

Llegados a este punto es necesario diferenciar entre actitudes positivas y negativas. Las positivas son aquellas que colaboran con el individuo para conseguir enfrentar la realidad de una forma sana y efectiva y las negativas son las que entorpecen esa relación del individuo con el entorno y por tanto con alcanzar sus objetivos.

En nuestra mano está pues elegir entre una y otra.

Fernando Villasante
Consultor de Recursos Humanos del Grupo BLC

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