Competencias para la sociedad red: complejidad y simplificación

Llevamos muchos años hablando de los trabajadores del conocimiento, de la clase creativa, de la libertad que trae el teletrabajo, de los nuevos yacimientos de empleo vinculados a la web 2.0…. La imagen de los trabajadores de las empresas tecnológicas punteras, que responden a este perfil es indudablemente atractiva. Nos imaginamos a gente joven, trabajando en proyectos de innovación, y cambiando las reglas del juego de muchos sectores “tradicionales”. O pensamos en directivos, con tecnología siempre puntera (smartphones, tabletas….), que pueden trabajar desde cualquier lugar, que viajan por todo el mundo…

Sin embargo, también empezamos a oír hablar del lado oscuro del trabajador moderno “siempre conectado”. Largas jornadas de trabajo que acaban produciendo estrés crónico. Conexiones permanentes al correo, llamadas telefónicas, mensajes instantáneos con que bajan la productividad por dispersión. Dificultades en la vida familiar, llena de dispositivos conectados, para guiar a los niños y jóvenes en su intensa vida en la red. E, incluso, oímos hablar del aumento de las adicciones a las TIC.

Estar preparados para desenvolvernos en este entorno no es sencillo. Las competencias que necesitamos como trabajadores y ciudadanos son nuevas y las adquirimos “practicando”, sin apoyos teóricos, ni académicos. Es más, casi no sabemos poner nombres a los retos que tenemos que afrontar, lo que dificulta hablar de ello y compartirlo con amigos y compañeros. Quizás, el grupo profesional con más retos para este entorno laboral, es el de los directivos y directivas.

En el Grupo de Investigación de Organizaciones sostenibles hemos desarrollado un modelo de competencias red Tras meses de investigación de la literatura académica y de las muchas guías públicas y privadas para ayudar a entender las tecnologías y la cultura red (o para luchar contra la brecha digital) se ha seleccionado un conjunto de competencias necesarias para trabajar en red. Hay tres de ellas, la visión sistémica de red, la simplificación de la operación, y el control de la atención, que nos parece que muestran con claridad el gran desafío que supone estar preparado para trabajar y vivir en la red.

La visión sistémica en red se puede definir como la capacidad para entender de forma crítica las implicaciones de la sociedad red en el ámbito profesional, dominando el binomio del todo y las partes, sin perder de vista el punto de partida y de llegada, y adoptando el uso de las TIC como medio para la generación y uso compartido del conocimiento entre personas. El desarrollo de nuestras actividades ya no es lineal, ni secuencial, sino fragmentado y paralelo. Frases como “Cuidadito y buena letra; una cosa detrás de otra” que me decían mis mayores, es inaplicable en el entorno actual. Si hubiera que buscar una traslación de esta recomendación a un entorno red sería “Atiende cada cosa con la atención que merece, ni más, ni menos; y no pierdas el hilo de ninguna de ellas (ni el sentido/rumbo, ni las tareas asociadas, ni las personas participantes)”. La visión sistémica en red es la capacidad de entender ese proceso y de que, además, la agregación de todas las actividades tenga el sentido estratégico que se requiere, para cada trabajador, para cada equipo de trabajo, y para el conjunto de la organización.

La simplificación de la operación es la capacidad para ejecutar tareas mediante procesos sencillos y discretos obteniendo resultados fácilmente integrables en el objetivo global. Es, digamos, la capacidad de transformar lo complejo en partes, y que estas partes sean abordables por quiénes las tienen que trabajar (que puede ser uno mismo). Esta competencia es clave para los y las directivas. Si no se cuenta con ella, se transforman en transmisores, cuando no amplificadores, de la complejidad, tanto hacía sus equipos, como hacia sus pares, como hacia la dirección. Esa capacidad de operativización de lo complejo, imposible de acometer con acierto si no se tiene pensamiento sistémico en red, se tiene que apoyar en procesos, plataformas de gestión de conocimiento, y marcos de RRHH excelentes. Si no se cuenta con esos cimientos, es imposible que un trabajador, aun con las dos competencias descritas altamente desarrolladas, consiga buenos resultados.

Así pues se trata de equilibrar la complejidad y la simplificación. ¿Y cuáles son los recursos individuales básicos con los que cuenta un profesional para desenvolverse en un entorno red? Su conocimiento, su tiempo y su motivación. ¿Cuál es la herramienta más poderosa para gestionar esos recursos? El control de la atención. Cada vez es más habitual oir hablar del riesgo de la dispersión, del valor de los modelos de “fujo” o de las técnicas de plena atención (mindfulness) para luchar contra el estrés. Se puede definir el control de la atención como la capacidad para repartir adecuadamente el tiempo entre las tareas a realizar, y su prioridad relativa, evitando la preponderancia de las más intrusivas o inmediatas frente a las más importantes, mediante el adecuado control de la propia atención. La disponibilidad de las TIC, las relaciones en red, y el modelo “siempre conectado”, son bombas de relojería contra el control de la atención. La sensación de que la agenda, las urgencias, y los recursos propios (conocimiento, tiempo y automotivación) los dirigen otros, es más que habitual. Hay entornos profesionales, que están especialmente orientados a la urgencia y a la disponibilidad permanente, lo que, una vez más, muestra que la competencia individual es necesaria pero no suficiente.

A la hora de pensar en cómo fortalecer estas competencias red hay que abrir un debate en los departamentos de RRHH y en las áreas de organización. ¿Se puede pensar en un modelo competencial para el trabajo en red? ¿Se debe trabajar a nivel individual, como otras competencias o es necesaria una competencia “colectiva”? ¿Puede un trabajador ser equilibrado y productivo en una empresa con cultura de urgencia e improvisación? Estos son solo algunas de las preguntas que surgen cuando se reflexiona sobre el importante desafío que supone ser productivo y tener un trabajo diario equilibrado en modelos red.

Ana Moreno, coach en Blc Coaching & Mentoring

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